Vuela alto, amigo.
Al menos no tendré que preocuparme más por los tiros, los petardos, los truenos o la música que tanto te molestaba y con los que lo pasabas fatal no, lo siguiente.
Ya no volverás a salir de paseo por donde tu querías, ni oler todo lo que se te ponía a tu paso o rebuscar por todos sitios algo que llevarte a la boca. Esto lo tenías por instinto, fuiste un perro abandonado, callejero, superviviente y sobre todo maltratado.
De esa forma llegaste hace ya once años a casa, no sabíamos la edad que tenías, pero daba igual, desde entonces poco a poco te fuiste haciendo un hueco en nuestras vidas, quizás tan grande como el vacío que nos deja.
Cuando contábamos tu historia y que habías sido maltratado nos decían que suerte tenía en haber caído en una familia que lo cuida, pero pienso que en realidad la suerte la hemos tenido nosotros en tenerte.
No me olvidaré nunca que eras tú quien me sacaba de paseo en las peores semanas o meses de mi vida. Ojalá donde estés puedas dar buenos paseos, correr entre la hierba, saltar, buscar, en definitiva, ser feliz.
Hicimos todo lo que estaba en nuestras manos para que te recuperaras, pero no ha podido ser. Hace dos días nos dejastes.
Hasta siempre compañero, hasta siempre amigo, hasta siempre Alex.
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