lunes, 24 de marzo de 2025

Viaje Zaragoza-Teruel-Cuenca (diciembre 2022)


VIAJE A ZARAGOZA - TERUEL - CUENCA

Del 7 al 11 de diciembre de 2022

Día 1. 07-12-22. Cáceres - Zaragoza.

“Viaje, Pilar, Navidad, El Tubo.”

 Comenzamos el viaje para realizar una visita por Zaragoza, Albarracín, Teruel y Cuenca. Salí de Cáceres al terminar las clases, me pasé por La Vera y emprendimos el viaje hacia Zaragoza. Se hizo más tranquilo de lo esperado, llegando a la capital maña sobre las ocho de la tarde. Desde la lejanía ya se apreciaba la Basílica del Pilar, que parecía darnos la bienvenida, siendo prácticamente el faro que nos guía puesto que el hotel lo teníamos en la mismísima Plaza del Pilar. Tras dejar el coche en el parking nos fuimos al Hotel Pilar Plaza (no podía ser de otro modo), teniendo unas vistas privilegiadas e inmejorables hacia la Basílica.

A continuación, salimos a dar un paseo y cenar. Recorrimos la plaza (una de las más grandes de Europa, aunque no se apreciaba porque la Navidad estaba muy presente con un tobogán de hielo, parecido a un aquapark, un Belén a tamaño real para el que había que hacer cola para visitarlo, además de un gran número de casetas y decoraciones navideñas). De ahí nos fuimos a la zona de bares y tapas, conocido como El Tubo, donde se encuentran una gran variedad de establecimientos, no buscamos mucho, cenamos unas tapas y nos fuimos de regreso al hotel para descansar.

 


 

 


Día 2. 08-12-22. Zaragoza.

“Agua, Pilar, Goya, Ebro, más agua.”

Las previsiones meteorológicas no eran nada buenas y daban lluvias para cuando teníamos la visita guiada por la ciudad. Por si acaso, nos levantamos temprano para aprovechar que aún no llovía. Volvimos a pasear por la Plaza hasta el Torreón de Zuda (aquí se ubica un centro de información), la torre del homenaje del antiguo Palacio de la Zuda, alcázar musulmán que también fue cárcel y hospital. Sin más nos dirigimos al Monumento a Goya, punto de encuentro de la visita guida que teníamos. Al lado de la estatua de Goya (tenía el rostro serio, quizás porque no le gustaba ver la plaza con tanta parafernalia navideña) comenzaba un tour pasadísimo por agua (comenzó a llover para no parar).


   

Tras observar las esculturas de las majas y los chulapos que se encuentran junto a Goya, llama la atención el cenotafio del pintor de Fuendetodos (un cenotafio es una tumba vacía).

 

Justo al lado está la Lonja, edificio renacentista del siglo XVI que es usado para realizar actividades y alberga una exposición de Zuloaga y de Goya (no entramos).


Casi sin movernos se nos presentó delante de nosotros La Seo, la Catedral de Zaragoza (la ciudad tiene dos catedrales, la más conocida es la Basílica del Pilar, pero la más antigua es La Seo). La Seo o la Catedral del Salvador es una iglesia de estilo románico del siglo XII con múltiples reformas, destacando el chapitel barroco y una fachada neoclásica que parece un pegote más que otra cosa. En su interior destacan las cinco naves cubiertas de bóvedas de crucería.



Esta zona de la catedral es un lugar con gran historia, aquí se situaba el foro de Caesaraugusta (nombre romano de Zaragoza, cuyos vestigios en la Plaza se aprecian en los restos de la muralla que rodeaba la ciudad, esta muralla tenía unos 3 km de longitud, de los cuales solo se conservan unas decenas de metros), también aquí se construyó la mezquita mayor de Saraqusta (nombre musulmán de Zaragoza), cuyo alminar aún perdura en la base de la torre actual.

De allí nos fuimos a otro gran protagonista de la ciudad, el río Ebro, que la cruza de forma majestuosa, pero sin hacer mucho ruido, quizás para no molestar. Desde el Puente de Piedra (uno de los más famosos de la ciudad) hay unas vistas preciosas del río y de la Basílica.

  

Proseguimos pasando por la estatua de Rallo, un caballito que hace referencia a un fotógrafo que retrataba a niños subidos en un pequeño caballo de madera (según dicen quien se monte en el caballito regresará a la ciudad).



Volvimos a pasar por La Seo, por el ábside y laterales de estilo mudéjar muy llamativos. Proseguimos por el Arco del Deán, que conectaba la casa del Deán (persona que preside o dirige una catedral) con La Seo, sin cruzarse con el pueblo. Después de escuchar su historia hay que pasar por el arco sin respirar para que el demonio no se lleve tu alma (evidentemente pasé sin respirar por si las moscas).


Continuamos por el Palacio de la Sal, la Casa-Palacio de los Saldaña (edificio que simula el ladrillo, con un alero voladizo de madera que en otra parte termina curvo. La puerta es un arco de medio punto con pilastras, con un remate barroco de ladrillo y escudo nobiliario de los Saldaña) para llegar a las ruinas romanas de Caesaraugusta, destacando las termas públicas (convertidas hoy en museo), restos de la muralla y el teatro romano con capacidad para 6.000 espectadores.

   

 

Acto seguido visitamos la iglesia de la Magdalena, del siglo XIV, con una imponente torre-campanario de estilo mudéjar. Sin embargo, la estrechez de las calles aledañas dificulta mucho una vista panorámica en condiciones.





La diversidad de estilos que existen en la ciudad se refleja en otras construcciones, como la Iglesia de Santa Isabel, construcción barroca del siglo XVII considerada bien de interés cultural, es conocida también como San Cayetano o Santa Isabel de Portugal (en honor a la infanta de Aragón). Sobresale su imponente fachada, así como la profusa decoración interior y su precioso retablo del siglo XVIII.

   

Así, empapados nos adentramos en el Barrio de San Pablo, también conocido como el Gancho, en el que podemos ver un gran número de construcciones destacables, entre ellas, la Iglesia de San Pablo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001.


Ahí se acabó la excursión, nos marchamos al hotel a cambiarnos la ropa mojada por otra seca y fuimos a comer, degustamos una buena tabla de queso con la que tuvimos más que suficiente.

Sin mucha dilación nos dirigimos hasta el siguiente objetivo, no era otro que visitar el Palacio de la Aljafería. Fuimos andando y afortunadamente dejó de llover.

El Palacio de la Aljafería es una construcción del siglo XI, realizada como palacio de recreo de los reyes musulmanes durante el periodo de Taifas (pequeños reinos). Es considerado una de las mejores construcciones musulmanas de la Península, junto a la Mezquita de Córdoba y la Alhambra de Granada. Declarado Patrimonio de la Humanidad, esta construcción de estilo mudéjar fue recinto amurallado, residencia real de la Corona de Aragón, sede y cárcel de la Inquisición, mientras que desde 1987 es sede de las Cortes de Aragón.

Al Palacio se accede por unas hermosas arquerías, Ya en su interior, destaca la imponente Torre del Trovador, así como la decoración musulmana presente en todo el recinto, a base de arcadas, inscripciones, lóbulos, … Estancias como el Patio de Santa Isabel, el oratorio o el Salón Dorado dan buena muestra de ello.

También encontramos vestigios cristianos, como el Salón del Trono, con una llamativa techumbre mudéjar decorada con piñas colgantes de color dorado (reflejan la abundancia y la fertilidad) de época de los Reyes Católicos, de cuyos símbolos está repleto el salón y gran parte del palacio (en esa época era el Palacio de la Alegría). 

                   

                    




De regreso al centro de la ciudad, ya de noche y sin llover, observamos algunos monumentos desde otro punto de vista. Cansados nos fuimos a cenar y rápidamente a descansar.

                 


Día 3. 09-12-22. Zaragoza – Albarracín - Teruel.

  “Secos-curvas-casas preciosas-torico.”

El día amaneció con niebla, aunque no amenazaba lluvia. Hoy  tocaba dejar Zaragoza, visitar por la tarde Albarracín (teníamos una visita guiada a las 15,30 horas) y llegar a Teruel.

Antes de dejar la capital aragonesa repetimos el recorrido que habíamos realizado en el tour del día anterior y que la lluvia había desdibujado en exceso. Disfrutamos de nuevo del recorrido, entrando en la Lonja y en La Seo, algo que no hicimos el día anterior.

 De esa forma, nos fuimos hacia Albarracín con tiempo suficiente (eran unas dos horas para unos 200 km de distancia). El recorrido fue de lo más interesante, se mezcla el paisaje montañoso de los Montes Universales y la Sierra de Albarracín con altiplanos, valles y espectaculares desfiladeros como los del río Guadalaviar y sus afluentes. Todo ello rodeado por una abundante flora de pinares, bosques de ribera o sabinas que hizo del viaje, aunque bastante sinuoso, muy interesante.

Así, llegamos a Albarracín a una hora prudente, dejamos el coche en las afueras, para ir andando al centro de la localidad que estaba bastante alejado y con bastantes subidas (comimos en un bar de plaza, aunque antes tuve que volver al coche tardando más de lo previsto porque me despisté y no lo encontraba).

Albarracín es considerado “el pueblo más bonito de España” y Monumento de Interés Mundial por la UNESCO. Se trata de un conjunto medieval, ubicado en la sierra que lleva su nombre, en el que lo primero en apreciarse son los restos de una muralla medieval que rodeaba la ciudad y desde donde se pueden tener unas vistas panorámicas estupendas del valle y de la sierra.


El tour lo comenzamos en la Plaza Mayor, en la que está el ayuntamiento del siglo XVI. Desde la plaza se tienen unas buenas vistas de la catedral y de las fachadas rojizas de las casas.

Continuamos por la Calle de la Catedral, al inicio de ella se encuentra la Casa de la Enseñanza, del siglo XVIII con ventanas enrejadas, hoy es la sede de la Comarca Sierra de Albarracín. Junto a ella se sitúa la Casa de los Monterde, con balcón de hierro forjado, portada adintelada de gran tamaño, coronada por un escudo de armas. Llama la atención el alero con canecillos de madera tallados de cabezas de mujer y hojas de acanto.

    
 

La Catedral de Albarracín, del siglo XVI es uno de los edificios más importantes, construida sobre una antigua mezquita en el siglo XVI, fue modificada en el siglo XVIII.

  

 Junto a ella hay otra edificación bastante llamativa, la Biblioteca de Albarracín, que parece como si estuviera suspendida en el aire.

Otra joya arquitectónica es la Iglesia de Santiago, del siglo XVII, de estilo renacentista. A continuación, pasamos por la Fuente del Chorrro, y una serie de imponentes casas nobiliarias como la Casa Real (del siglo XVII), la Casa de los Dolz de Espejo (con un llamativo escudo sobre el dintel de la puerta), la Casa de la Brigadiera (casa cuyo nombre le viene del brigadier que vivió allí y que al morir pasó a ser de su esposa: la brigadiera. Hoy es un hotel). Junto a esta última encontramos la Casa de los Navarro de Arzuriaga, es sin duda una de las casas nobiliarias más particulares y reconocibles de Albarracín. Edificio del siglo XVII, remodelado en el siglo XVIII tras su adquisición por parte de una de las familias más influyentes de la zona, los Navarro de Arzuriaga. Destaca su fachada principal, en forma curva convexa, se reformó íntegramente en ese momento en concordancia con el gusto neoclásico imperante en la arquitectura española de este siglo, quedando además revocada en añil, material que le confiere su característico color azul.

   


Otro de los lugares destacables es el Rincón del Abanico, uno de los lugares más pintorescos, donde la arquitectura tradicional se ha ido construyendo y subiendo para ganar terreno y luz.


Junto al Rincón, el punto más reconocible del pueblo es la Casa de la Julianeta, que hoy es un taller de artistas. Al igual que la Casa Torcida en la Calle del Chorro, son casas que se encuentran entre dos calles, lo que hace que tenga un ángulo de visión parecido a la popa de un barco.

      


Terminamos el tour y salimos por la Puerta del Agua, puerta utilizada como vía de escape en caso de peligro (se denomina así porque llegaba hasta el río).

Aquí terminaba la estancia en Albarracín, con la sensación de haber visitado uno de los rincones más bonitos de la Península. Sin dilación, nos pusimos en marcha hacia la siguiente parada, Teruel, que distaba a unos 40 km., poco trayecto, pero muy llamativo, sobre todo la zona del Turia. Llegamos a la capital turolense ya de noche, con el tiempo necesario para dar una vuelta y cenar. El hotel tenía una ubicación perfecta, en pleno centro histórico, por lo que dimos un corto paseo por la zona, sobre todo
a la Plaza del Torico.

Día 4. 10-12-22. Teruel - Cuenca.

El día amaneció reluciente, sin amenaza de lluvia, parece que el tiempo nos dio una tregua para ver la ciudad en todo su esplendor.

Teníamos una visita guiada a media mañana, por lo cual, después de desayunar nos fuimos a recorrer la zona tranquilamente.

Teruel se puede considerar como el mayor ejemplo de arte mudéjar existente en la Península (mudéjar se refiere al musulmán que se quedó tras la Reconquista). Este arte se desarrolla entre los siglos XII y XVI, mezclando el arte islámico con el arte cristiano (románico, gótico o renacentista). La principal característica es la utilización del ladrillo como elemento constructivo, además de una decoración típica musulmana a base de formas geométricas o de azulejos.

 En ese paseo llegamos al Parque de la Escalinata, lugar muy agradable en el que se sitúa el Gobierno de Aragón.

Cerca de allí, la Escalinata del Óvalo, de estilo neomudéjar, realizada por José Torán en 1921. Preciosa construcción con el ladrillo y la cerámica como protagonistas, así como un llamativo relieve de los amantes de Teruel.

  

De allí nos dirigimos al lugar donde comenzaba la visita guiada, la Plaza del Torico, el centro neurálgico de la ciudad, flanqueada por multitud de bares y restaurantes, todo ello presidido por la estatua del Torico, que vigila todo desde lo alto de una columna. No llega a tener más de 50 cm, pero a pesar de su estatura todos los turolenses están orgullosos de él, debido a que según la leyenda la ciudad se fundó por el torico (tras la conquista en 1171 de la fortaleza musulmana que había en Teruel por los caballeros cristianos del rey Alfonso II, encontraron un toro bravo al que seguía una estrella muy brillante. Sancho Sánchez Muñoz, uno de los caballeros, había tenido un sueño en el que se le aparecía dicha imagen, por lo que lo tomó como una señal que le marcaba el lugar para fundar una nueva villa: Teruel. La leyenda continúa en el siglo XVII al buscar la explicación del nombre de la ciudad en la unión de "TOR" por toro y "UEL" por la estrella Actuel).

     


En la plaza también hay edificios de estilo modernista de inicios del siglo XX, como la casa “La Madrileña”, con menos de 5 metros de anchura (nombre por la tienda que antes existía en la planta baja) o “La Casa del Torico” (hoy una oficina bancaria). Ambas diseñadas por el modernista Pau Monguió. Otros ejemplos modernistas son la “Casa de Tejidos El Torico” o la “Casa Ferrán”, también de Monguió, edificada en 1910, con una preciosa unión de asimetría y equilibrio.  

        

           
Tras dejar la plaza, accedemos al casco histórico por la Torre de El Salvador, construcción del siglo XIV, con un paso inferior para peatones, se puede apreciar el estilo mudéjar en todo su esplendor (en su interior se encuentra el Centro de interpretación de la arquitectura mudéjar).
   


Cerca de allí está la Torre y Catedral Santa María de Mediavilla, la construcción religiosa más importante de la ciudad, declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO, es uno de los mayores ejemplos de arte mudéjar de España. Es una de las primeras construcciones mudéjares de la ciudad, destacando su torre y cimborrio, mientras que en su interior sobresalen las pinturas y decoraciones que mezclan las diferentes culturas que coexistieron: judía, cristiana y musulmana.
 



En los alrededores de la catedral encontramos otros edificios importantes:

-      El Ayuntamiento, con tres fachadas a la vista, la principal da a la Plaza de la Catedral.



-      Casa del Deán, en esa misma plaza, construcción palaciega del siglo XVI en el que destaca la Fuente del Deán, adosada a la casa, es una de las pocas fuentes conservadas utilizada para proporcionar agua.

 

-     Convento del Sagrado Corazón, justo enfrente de la catedral, del siglo XIX, aunque bastante remodelado. En su interior destaca una iglesia neogótica de la primera mitad del siglo XX.

   
   


-      Palacio Episcopal del siglo XVI (desde 1984 es el Museo Diocesano de Arte Sacro). En su interior alberga pinturas, esculturas, obras de orfebrerías, …


-      La Torre de San Martín, construcción mudéjar del siglo XIV que sirvió de torre de vigía y puerta de entrada. Destacan las cerámicas de colores verde y blanco, así como la decoración islámica.

 

        

-      La Torre e Iglesia de San Pedro, del siglo XIV. La torre más antigua de la ciudad, de estilo gótico-mudéjar, se considera la segunda en importancia, tras la de la catedral. Construida románica, con estructura de iglesia-fortaleza.


Junto a esta, se sitúa el Mausoleo de los Amantes de Teruel, obra de Juan de Ávalos, los amantes yacen y sus manos se buscan, pero no llegan a tocarse. Desde el interior del Mausoleo se puede acceder a la Torre y a la iglesia de San Pedro.

La historia de los Amantes de Teruel, data de 1217, cuando Isabel de Segura y Diego de Marcilla se enamoraron, rica ella, pobre él. Por ser pobre sus padres no aceptaron su matrimonio, él le pidió a ella que esperar cinco años, prometiéndole que regresaría con riquezas. Poco antes de cumplirse ese plazo, Isabel se casó con un rico mercader y el mismo de la boda Diego regresó justo cuando ya se había casado. Por la noche, Diego entró en la habitación de Isabel y le pidió un beso: “bésame o me muero”, ella se lo negó, muriéndose al instante. En el entierro, ella no pudo soportar el no haber podido salvar la vida de su amado y, haciendo oídos sordos a lo que pudieran decir las malas lenguas, se coló en el funeral y besó a Diego, cayendo fulminantemente muerta en el instante. Y tal fue el impacto del suceso, que se decidió darles sepultura juntos.

       
Aquí terminó la visita, nos fuimos a comer a un restaurante en la Plaza de la Catedral descansamos un poco y dejamos la ciudad con una sensación de que me había sorprendido gratamente lo visto (evidentemente Teruel existe y mucho).

Emprendimos el viaje a la última parada del viaje: Cuenca. El viaje hasta allí fue bastante interesante, por las estribaciones de la Serranía de Cuenca. En poco más de dos horas llegamos a nuestro destino, aunque en esta ocasión el hotel estaba bastante alejado del centro histórico, por lo que decimos dar un paseo por los alrededores y nos fuimos a descansar.


Día 4. 10-12-22. Cuenca - Cáceres.

El día amaneció horrendo, con una pertinaz lluvia que no presagiaba nada bueno. Teníamos la visita guiada por el centro histórico a las 10:00, por lo que fuimos al lugar de encuentro temprano, atravesando la ciudad y desayunamos por allí.

Cuando era la hora señalada para el inicio del tour, me di cuenta que tenía varios mensajes de la noche anterior comunicándome que se suspendía por las inclemencias climatológicas (cosas que pasan por no estar muy pendiente de la tecnología).

A pesar de todo, decidimos visitar la ciudad por nuestra cuenta. Estábamos en el Mirador de Florencio Cañas, de ahí subimos a las ruinas del Castillo de Cuenca y al Mirador Barrio del Castillo, las vistas eran espectaculares. Desde allí descendimos hacia la Plaza de San Nicolás y su entorno. 

     

En ella se encuentra la Iglesia de San Nicolás de Bari, del siglo XV, aunque no se asemeja a las iglesias góticas o renacentistas, sino más bien tenía un estilo románico.
        


Cerca de ella se encuentra la Catedral de Cuenca (Catedral de Santa María y San Julián), es considerada la primera capital gótica de España, tiene claras influencias francesas y se aprecian los diferentes estilos artísticos que la han ido modificando. Tiene planta de cruz latina, fachada neogótica con sus vidrieras y arcos.



La catedral se encuentra junto a la Plaza Mayor, centro histórico del casco antiguo, tiene una forma peculiar pues la falta de terreno hace que sea irregular. Aquí se sitúa el Ayuntamiento (edificio del siglo XVIII, de estilo barroco, reconstruido en el siglo XX, supone la entrada principal a la Plaza Mayor) y algunas casas con preciosas fachadas coloreadas.



Continuamos bajando hacia la Plaza de la Merced, donde está la Iglesia y Convento de la Merced o la estatua de San Pedro de Alcántara. Lugar que en un día normal estaría bastante concurrido, pero el tiempo lo impidió.

 


Proseguimos hasta los Rascacielos de San Martín, construidos en el siglo XV, en el Barrio de San Martín, concretamente en la calle Alfonso VIII, entre los números 1 y 77, se disponen edificios que a la calle tienen tres o cuatro plantas, sin embargo, las fachadas que dan la Hoz de Huecar llega a alcanzar las diez u once plantas.

Llegamos hasta la Torre de Mangana, otra construcción imprescindible de la ciudad, del siglo XVI, edificación que antes fue un antiguo alcázar árabe (servía como torre de vigía), una sinagoga judía y una iglesia cristiana (Santa María). Hoy es símbolo municipal, es el Monumento a la Constitución.

     


Desde la Torre, volvimos de regreso por el precioso Paseo Hoz de Huecar para llegar al Puente de San Pablo (desde donde se puede tener las mejores vistas de las casas) y las Casas Colgadas de Cuenca (no colgantes). Es lo más conocido de la ciudad. Son tres casas palaciegas del siglo XIV (en un principio existían ocho), restaurándose en los años sesenta del siglo XX. Las tres casas impresionan por los balcones voladizos sobre la hoz del río Huecar. Son dos “Casas de los Reyes” (se dice que los reyes se hospedaban ahí) y la “Casa de la Sirena”.

    


    

Como la meteorología seguía siendo adversa, terminamos la visita a la ciudad y desistimos de visitar la Ciudad Encantada de Cuenca (está a unos kilómetros), por lo que ya tengo una excusa para volver.

Comimos por allí y emprendimos el viaje de vuelta, que se hizo bastante pesado por la lluvia.

De esta forma terminaba otro viaje, por el noreste del país, aunque fue una lástima terminar en esas condiciones. A pesar de ello, contento de haberlo realizado, estoy convencido que volveré y aunque seguro que ese viaje será totalmente diferente, espero disfrutarlo igual o más.

 

 

 

 

 

 


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