miércoles, 26 de julio de 2023

VIAJE A PARÍS-BÉLGICA-HOLANDA-ALEMANIA. Julio 2019 (Reeditado)

 

Día 1. 06-07-19. Madrid – París. Comenzamos el viaje para realizar un circuito por el centro de Europa. Salimos por la mañana temprano hacia Madrid porque el vuelo salía a mediodía. Tras dejar el coche en el parking del aeropuerto nos fuimos a la terminal, esta vez sin dificultades lo que podía considerarse como inusual. Allí se entregó el pertinente regalo de cumpleaños (otro viaje).

 El vuelo fue bastante cómodo, llegamos a París a una hora prudente para comer. Al llegar al hotel nos encontramos con una importante falta de información, algo que nos puso algo nerviosos. También se encontraba una chica allí que estaba igual de perdida que nosotros, viajaba sola y agradeció que estuviéramos con ella, se llamaba Adriana, era de Las Palmas de Gran Canaria. Salimos a comer a un restaurante cercano y nos fuimos con tiempo hacia el centro porque a las cinco de la tarde teníamos las entradas para subir a la Torre Eiffel. Nos fuimos en metro, creíamos que no íbamos a tener problemas, pero antes de llegar a nuestro destino, nos desalojaron del metro, con el susto en el cuerpo. Lo primero que pensamos fue en una alerta terrorista, tal y como estaban las cosas, aunque luego comprobamos que se debía a obras en el metro. Legamos a los aledaños de la Torre Eiffel, que lucía imponente. La cola para acceder a la torre era un poco larga, pero bien organizada. La conocida como Dama de Hierro es uno de los mejores miradores de la ciudad. Desde la torre, como el tiempo era bueno, se divisa el Arco del Triunfo, el Gran Palacio, el Museo de Louvre, Notre Dame, … Hay letreros en la parte superior que explican los famosos lugares que se pueden ver desde la parte superior.

               



   Terminada la visita y dar una vuelta regresamos al hotel, llegamos y el guía nos estaba esperando para ir a cenar a un restaurante cercano (éramos los últimos). Le comentamos que había una falta de información y nos remitió a un pequeño cartel en el tablón de anuncios del hotel donde había algunas consideraciones, se aclaró el malentendido y a dormir.

Día 2. 06-07-19. París. El día comenzaba con buenas perspectivas y una temperatura estupenda que hacía que aún hubiese más ganas de visitar la ciudad. Para este día teníamos un guía bastante simpático que no dejó de bromear, haciendo de la excursión algo muy ameno.

  La primera parada la hicimos en los Jardines de Luxemburgo, que incluye un palacio. Todo diseñado en el siglo XVII siguiendo el estilo renacentista. Cerca de allí se encuentra la Torre de Saint Jaques (Santiago en francés) de estilo gótico, lugar donde comienza el Camino de Santiago.

Pasamos por la Sorbona (Universidad) y llegamos a la segunda parada: El Palacio Nacional de los Inválidos, que no sólo destaca por sus aspectos arquitectónicos, sino también por su significado. Esta construcción tenía como objetivo alojar a los soldados heridos o mutilados en las guerras, mandado construir por el rey Luis XIV (el Rey Sol) en 1640. En este espacio se sitúa la Tumba de Napoleón que se encuentra en el museo, traída desde la isla de Santa elena en 1861. El mausoleo se compone con una serie de cajas hasta llegar a los restos de Napoleón (estilo muñecas rusas). Para ver el cofre hay que inclinarse hacia él, es decir era como si se hiciera una reverencia (Hitler lo hizo).
 Tras ver la catedral de los Inválidos (Iglesia de los Soldados) hoy es la catedral de los ejércitos franceses, nos fuimos hasta los Campos Eliseos donde lucía imponente la Torre Eiffel y se toman las típicas imágenes de la construcción. Como era de prever estaba repleto de gente.
    

De allí nos fuimos al Museo del Louvre, no entramos por evidente falta de tiempo, pero si apreciamos lo majestuoso de su conjunto desde el exterior, realizamos varias fotos desde el patio, sobresaliendo la famosa pirámide. A estas alturas del día, no solo Adriana iba con nosotros, sino también se unieron una madre (Andrea) y su hija adolescente (Ruth) que también eran canarias (Tenerife). Creamos un grupo bastante bueno.

Despues fuimos a visitar el Cour d´Honner, el patio de honor, que llamaba la atención por las diversas formas que podemos encontrar en él. A continuación, nos fuimos a comer y esperar para el crucero por el Sena que teníamos a media tarde. El suelo emborregado hizo de ese viaje un barco una bonita experiencia. Desde el barco se aprecia la ciudad desde otro punto de vista, pasamos cerca de la Torre, de Notre Damme, el puente de los candados, el puente nuevo o el puente de enrique IV (el más antiguo de la ciudad), …

Luego nos fuimos al hotel para cenar, pero aquí no acababa el día, por la noche íbamos a ver la Torre Eiffel iluminada desde Trocadero, hasta llegar allí nos costó puesto había mucho tráfico debido a festejos y celebraciones por la Copa de África de fútbol. Desde la Plaza de Trocadero se obtienen unas vistas preciosas de la Torre Eiffel y con un imponente juego de luces.

Día 3. 08-07-19. París. Volvió a salir un día espléndido, comenzando el viaje en el bus pasando por el Parque de los Príncipes, dirigiéndonos hacia la periferia de Paris, cerca del Mercado de las pulgas (rastro de París), por la zona norte, zona con gran población inmigrante africana. Llegamos a Montmartre, el barrio bohemio de la ciudad, con sus calles empedradas vieron como por allí anduvieron artistas como Monet, Picasso o Van Gogh debido al coste más barato de la vida. Estaba lleno de cabarets y burdeles por lo que se ganó mala fama. Tras recorrer la rue des Martyrs o la Rue Lamark llegamos a la Plaza de Tertre (Plaza de los artistas), allí a pesar de lo temprano degustamos unos creppes de turrón y castañas buenísimos. 


Tras ese descansillo, nos dirigimos a la parte más alta del barrio de Montmartre, donde se encuentra la Basílica del Sagrado Corazón (Sacre Coeur), de estilo romano bizantino supone un enorme centro religioso de la ciudad. A los pies de la basílica, descendiendo por unas escalinatas se llega la Plaza Louise- Michel desde donde se tienen unas vistas privilegiadas de la ciudad. Anteriormente habíamos dado un paseo por detrás de la basílica donde se ubican los viñedos más antiguos de la ciudad (allí una persona desinteresadamente te contaba la historia de esos viñedos.

El autobús nos esperaba abajo, donde se encuentra el centro de fiesta, espectáculos o tiendas, donde se ubica el famoso Mouline Rouge. De allí, pasando por el Monumento al pueblo de Francia, continuamos por la calle Ámsterdam hasta el corazón de París, divisando la Estación de San lázaro, la Ópera Garnier (edificio neobarroco conocido como la Ópera de París), lugar donde murió Moliere. La abadía de Saint Germain des Pres, abadía en la que se encuentran los restos de René Descartes. Continuamos la excursión por el Panteón de París, edificio neoclásico del siglo XVIII que fue la construcción más importante de la ciudad hasta que apareció la Torre Eiffel, en el interior se encuentra el famoso péndulo de Foucault (una esfera de cobre suspendida de la cúpula por un cable de 67 metros).

  


Tras pasar por el Teatro de Odeón, que entre otras cuestiones vio el estrenó en el siglo XVIII Las bodas de Fígaro, llegamos a la Plaza de la Concordia, también denominada Plaza de Luis XV, una de las más importantes de la ciudad, decorada con fuentes, estatuas y un imponente obelisco egipcio que el gobierno de ese país regaló a Francia en el siglo XIX. Esta plaza fue un símbolo de la Revolución Francesa, puesto que fue el lugar donde fueron ejecutadas con la guillotina decenas de personas, entre ellas Luis XVI, María Antonieta o Robespierre.

De allí fuimos al edificio principal de la Sorbona, el Palacio de Cluny, las antiguas termas romanas, la iglesia de San Severin (curiosa construcción flamígera, con unas preciosas vidrieras) y a la iglesia de Julián el Pobre, considerada como la más antigua de la ciudad.

 El recorrido terminó en las inmediaciones de Notre Damme, que debido al incendio sufrido recientemente estaba en rehabilitación, rodeado por una valla que evitaba verla en todo su esplendor. Sin embargo, exteriormente no se notaba nada del incendio, aparecía la catedral gótica en todo su esplendor, con sus dos torres, sus enormes rosetones, arbotantes y la abundante decoración escultórica. Esta era un buen colofón de la excursión, por la tarde lo pasamos más relajadamente, cerca de Notre Damme para poco después regresar al hotel.


 

Así, se terminaba la primera parada del circuito, de la que nos íbamos a ir con una sensación agridulce, por una parte, se apreció la belleza de la ciudad, pero por otra parte se ha quedado muchas cosas por ver como visitar el Louvre, Versalles, … aunque eso hace que se tenga una cuenta pendiente, no está tan mal porque de esa forma hay una buena excusa para volver.

 Día 4. 09-07-19. Brujas - Gante - Bruselas. Dejamos París bastante temprano, marchamos hacia Bélgica. El primer destino sería Brujas, a unos 300 km de la capital francesa, por lo que a media mañana estábamos en la que se conoce como la Venecia del norte, declarada Patrimonio de la Humanidad, cuenta con un gran número de casas gremiales, palacios, lonjas e iglesias que hacen constatar lo importante que fue la ciudad en la época medieval, atrayendo a numerosos artistas y por su situación portuaria ser un gran centro comercial y manufacturero. Al llegar la sensación es como si hubiéramos retrocedido al pasado o más bien formar parte de una postal.

 Lo primero en visitar fue el Beginhof, un beaterio del siglo XIII, en cuyo interior hay un gran número de casas pequeñas entorno a un jardín (en la Edad Media se destinaba a acoger a mujeres que consagraban su vida a la oración y a los enfermos, aunque desde 1927 es un convento de monjas).

 Salimos del beaterio para pasear por las calles de la ciudad, pasando por la Iglesia de Nuestra Señora, construcción gótica en la que sobresale la torre de 123 metros de altura (la torre gótica más alta de Brujas y la segunda más alta del mundo).

 La Catedral de San Salvador, también gótica, es otra construcción que visitamos, con una imponente torre campanario.


 

 Proseguimos el paseo por las calles adoquinadas, lo que era el barrio de la cervecería, aunque sólo queda actualmente una (decían que llegaba la cerveza por tuberías como si de agua se tratara). Vimos la casa gótica con la ventana más pequeña, el Museo Groneninge con muchos cuadros de artistas flamencos como Jan Van Eyck, la Casa de los Curtidores de pieles, el callejón del burro ciego o la Plaza del Ayuntamiento para llegar a Grote Mark (la Plaza del Mercado), el auténtico centro de la ciudad. Plaza monumental que impresiona por su majestuosidad (sin duda una de las mejores plazas que he visto en mi vida). Esta antigua atalaya está flanqueada por edificios del siglo XVI como el Palacio Provincial (de estilo neogótico) o el Museo Histórico, aunque destaca la torre Belfort, un campanario del siglo XIII con más de 40 campanas. En la planta baja los edificios han sido ocupados por bares y restaurantes, en uno de ellos (Grand café central) comimos en un entorno privilegiado y degustamos una buena cerveza de frambuesa.


Tras comer hicimos el recorrido a la inversa para tomar el autobús e ir a Gante, pasamos por la Plaza Simon Stevin, la escultura a Van Eyck, la catedral, el mercado de las telas para terminar por la zona de los gremios.

  

Gante distaba únicamente 51 kilómetros, así en menos de una hora llegamos a la ciudad flamenca, muy bella, surcada por canales con una gran variedad arquitectónica medieval que demuestra su importancia en la época moderna.

Gante (ciudad histórica con gran importancia en España puesto que fue el lugar de nacimiento de Carlos V) situada en el centro de Flandes en la confluencia de los ríos Lys y Escalda. Nos dejaron en el bonito puente de San Miguel, de estilo neogótico del siglo XIX. Tras él, la iglesia de San Nicolás, se contraponía, al ser muy antigua (estilo gótico del siglo XII), iglesia dedicada al patrón de los comerciantes debido al carácter comercial que ha tenido la ciudad a lo largo de su historia.

A continuación, divisamos la torre-campanario de Gante, domina el centro de la ciudad. Se trata de una torre que se usaba como lugar de vigilancia y tesorería. De la torre destaca el carrillón (conjunto de campanas) del que sobresale la Roeland (una campana). La torre está coronada por un dragón.

Una de las joyas de Gante es la Catedral de San Bavón, edificio gótico construido sobre una antigua iglesia románica, aunque no tiene tanta decoración exterior como otras construcciones del mismo estilo, destaca la torre-pórtico que llega hasta los 90 metros de altura.


 
     

Otro castillo que encontramos fue el Castillo de los Condes (Gravenstreun) del siglo XII. Otros edificios que destacan eran la casa de los gremios de los albañiles, frente a la iglesia de San Nicolás, curiosa fachada escalonada del siglo XVI que durante mucho tiempo estuvo oculta. Llama la atención los seis diablos bailarines o bufones que se sitúan en la parte superior de la fachada que se mueven por la fuerza del viento. Hoy es una oficina de turismo.

Terminamos el recorrido por el grafittistraje (lugar donde se pueden hacer graffitis) y por la zona de los gremios donde destaca la antigua lonja de pescado.

Así, continuamos el recorrido hacia Bruselas, que estaba a 55 kilómetros, de forma que en menos de una hora llegamos a la capital belga. Lo primero que nos recibió fue el Atomium, una construcción de 100 metros de altura construido por motivo de la Expo de 1958, que representa un cristal de hierro ampliado 165 mil millones de veces. El conjunto lo forman 9 esferas de acero de 18 metros de diámetro.

 Así, continuamos el recorrido hacia Bruselas, que estaba a 55 kilómetros, de forma que en menos de una hora llegamos a la capital belga. Lo primero que nos recibió fue el Atomium, una construcción de 100 metros de altura construido por motivo de la Expo de 1958, que representa un cristal de hierro ampliado 165 mil millones de veces. El conjunto lo forman 9 esferas de acero de 18 metros de diámetro.

   

Tras las pertinentes fotos proseguimos el viaje en el autobús observando monumentos como el Estadio Rey Balduino, la Fuente de Tritón, la Pagoda China, como un trozo de Japón, torre japonesa de 40 metros que la compró Leopoldo II. Rey que también construyó el Palacio Real de Laeken que se extiende dentro de los Jardines Reales. En estos jardines a su vez están los Invernaderos Reales. Este barrio de Laeken anteriormente era independiente de Bruselas, aquí se ubicaba la Iglesia Nuestra Señora de Laeken o la Avenida Real.

Un poco más alejado y más cercano al centro de la ciudad se encuentra el Canal de Wille Broeck, que con 28 km de longitud conecta con el mar. Así, tras pasar por el Parque del Jardín Botánico o la Estación del Norte llegamos al hotel, cenamos y luego nos fuimos a dar un paseo por los alrededores. Lo primero que vimos fue el Monumento a las dos guerras, con un soldado belga y británico. Estábamos en el hermoso barrio de Sablón, donde destaca la Plaza del Gran Sablón, espacio rodeado de preciosas fachadas de los siglos XVII o XVIII. La iglesia de nuestra Señora de Sablón es otro de los monumentos que pudimos ver, es del gótico tardío (siglo XV) y aunque no tiene grandes dimensiones es una de las más bonitas de Bruselas.

 

En esta zona hay varios museos como el de Arte Antiguo o el Museo Magritte (dedicado al pintor belga).

El barrio terminaba en el Parque de Petit Sablón, desde aquí se podía apreciar la aguja del Ayuntamiento y un curioso reloj situado en la fachada del Palacio de la Dinastía, El reloj de los ciudadanos, denominado de esa forma porque cada hora marca una figura con personajes ilustres de Bruselas.

                                     

Desde allí regresamos al hotel para descansar después de un día muy completo, no nos perdimos porque la estatua ecuestre de Godofredo Guillón nos sirvió de referencia.

 Día 5. 10-07-19. Bruselas - Ámsterdam. El día salió estupendo, como los anteriores. Comenzamos una visita por Bruselas, iniciándola en el Parque del Cincuentenario (construido por Leopolodo II). En el parque hay varios museos, pero sobre todo sobresale el Arco de Triunfo, en principio construido como puerta este de entrada a la ciudad, el arco guarda cierto parecido con la Puerta de Brandenburgo de Berlín, coronado por una cuadriga, representa la región de Brabante. A los pies de las columnas se sitúan ocho estatuas que representan a las ocho provincias belgas.

    

 Desde allí volvimos a pasar por la zona europea (UE), pasamos por la Mini Europa y llegamos a la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, uno de los principales edificios de la ciudad, esta construcción gótica está bien ubicada, destaca el interior tan bien conservado, destacando el púlpito barroco en madera o los confesionarios.

 

Continuamos el paseo por las Galerías Saint Hubert o las Galerías Reales, que fueron las primeras galerías comerciales de Europa. Tiene unos 200 metros de largo, divididas en tres zonas: Galería del Rey, Galería de los Reyes y Galería de los Príncipes. Todo el espacio está cubierto por una enorme cúpula de cristal que deja pasar la luz y es lo más llamativo del conjunto.

 Las Galerías conectan con el Teatro de la Monnai y La Gran Plaza (Le Grand Place), sirviendo de conexión entre la zona monumental. La Grand Place es el centro de Bruselas, otra plaza preciosa que estaba a la altura de la Grote Mark de Brujas. La de Bruselas es una plaza más cerrada, compuesta por un gran número de edificios, como el Ayuntamiento con su torre que llega casi a los 100 metros de altura, coronada con la estatua de San Miguel y tejado con decenas de lucernas (ventanas). Otro edificio es la Maison deu Roi (La mansión del rey) residencia real durante mucho tiempo que actualmente alberga un museo. Otro edificio es la Maison des Ducs de Brabant (La mansión de los duques de Brabante) de estilo neoclásico y como estos algunos más dando a la plaza un aspecto imponente, aunque había puestos y stands de feria que evitaron observarla en su totalidad.

   

Saliendo de la plaza, por la calle de Charles Buls nos encontramos con la Estatua de Everd´t Serclaes, héroe belga que recuperó la ciudad de las tropas flamencas. Este símbolo de valentía a su vez funciona como amuleto (según la tradición si se le toca el brazo trae suerte, se le pasa la mano desde la cabeza a los pies ayuda a contraer matrimonio y de los pies a la cabeza ayuda a separarse). Por la calle vimos en una fachada un personaje belga no podía faltar: Tintín de Hergé.

En pocos metros llegamos al otro símbolo de la ciudad: el Mannaken Pis, una pequeña estatua de 50 cm. que representa a un niño desnudo orinando sobre una fuente (se cree que salvó a la ciudad al apagar una mecha y evitar un incendio, otra teoría es que orinó en la pared de una casa de una bruja, convirtiéndolo en estatua). Desde el siglo XVIII se ha ido decorando con ropa de niño, tiene más de 650 que se pone en actos importantes, ahora no tenía ninguno y lo pudimos ver original. Cerca de él menos conocida se encuentra otra escultura similar, pero que representa a una niña (Jeanneke Pis) justo al lado de una de las cervecerías más famosas de la ciudad: Delirium Café.

   
El Mannaken Pis, el Atomium y le Grand Place se pueden considerar tres de los cuatro grandes símbolos de Bruselas, sólo nos quedaba el cuarto: el chocolate y por supuesto no podíamos irnos sin degustarlo. Tomamos unos gofres deliciosos (tenían unos agujeros más grandes que otras variedades). Poco tiempo después nos fuimos a comer a Le Grand Café, todo un lujo de sitio cerca del centro, zona que continuaba decorada con motivo del Tour de Francia que pocos días antes había salido de la ciudad.

  

 

Tras comer dimos un paseo por la ciudad, aprovechando cada minuto y abandonamos la capital belga, de la que nos llevamos un buen sabor de boca (no solo por los gofres) para dirigirnos a otra capital, en este caso la de los Países Bajos: Ámsterdam. Llegamos sobre las cinco de la tarde, pero el tiempo empeoró y amenazaba lluvia. Al llegar dimos un paseo por la ciudad, cerca del río Amstel teniendo que abrir los paraguas porque comenzó a llover, aunque de forma leve.

Lo primero que nos llamó la atención era la cantidad de bicicletas que circulaban por la ciudad, más que coches, nos explicaron que era lo normal, incluido llevar a niños delante de la bici (niños limpiaparabrisas). Había que tener cuidado porque nosotros no estamos acostumbrados a que circulen tantas bicicletas.

  

Comenzamos el paseo en la Estación Central de Ámsterdam, un edificio neorrenacentista, siguiendo por la Plaza Dam con su obelisco en el centro como homenaje a los soldados holandeses caídos en la II Guerra Mundial. En la plaza está el Palacio Real, un edificio neoclásico del siglo XVII.

Luego nos dirigimos al lugar más conocido o famoso de la ciudad, el Barrio Rojo, donde los escaparates y las luces son los dominantes absolutos. Situado en la parte antigua de la ciudad, herencia de la Edad Media, cuando los burdeles de Ámsterdam eran administrados por el sheriff (los escaparates aparecieron en el siglo XVII). En estos escaparates las prostitutas ofrecen sus servicios, trabajan y contribuyen con los impuestos de forma legal. 

  

Tras este paseo pasado por agua llegamos al Mercado de las Flores (Bloemenmarkt) lugar preferido por los holandeses para comprar flores, otra gran tradición que no han perdido. Lugar curioso lleno de gran número de puestos de flores. Al lado de allí, tomamos el autobús para ir al hotel que se encontraba en las afueras, justo al lado del Estadio del Ajax: el Ámsterdam Arena (actualmente Estadio Johan Cruyff), un estadio icónico para nosotros: “el estadio de la séptima”. Todo un lujo poder ver el estadio desde la ventana del hotel.

Día 6. 11-07-19. Ámsterdam – Pueblos cercanos. El día amaneció encapotado y amenazando lluvia, pero con buena temperatura. Comenzamos volviendo al centro de Ámsterdam para hacer un crucero por el río. Antes de él, realizamos un paseo por la ciudad, por los barrios obreros, la Escuela de Ámsterdam, la Plaza Leuvren con la estatua de Rembrandt, custodiada por los soldados de la ronda de noche. Tras pasar por el Teatro Tuchinski, con una llamativa fachada de inicios del siglo XX con influencias modernistas, del art decó y las ideas de la escuela de Ámsterdam, sin duda uno de los mejores cines que he visto. También visitamos un beatario (Begijnhof) del siglo XIV muy similar al que vimos en Brujas. Llegamos a la estatua de Guillermina, reina de Holanda, cuya escultura ecuestre sobresale en el centro de la ciudad.

    

De esa forma comenzamos el crucero por los canales de la ciudad, el viaje comenzaba en las zonas más lujosas de Ámsterdam, conocido como el canal de los señores (Hevengracht) con casas señoriales, continuamos por el Keizersgracht, nombre debido a Maximiliano I de Austria, canal de 4km donde destaca la Casa de las Cabezas (se pueden ver las cabezas de seis dioses romanos). Por último, el canal Prinsengracht o el “canal del príncipe”, en honor Guillermo de Nassau, el príncipe de Orange. Además de una bonita y acogedora zona de la ciudad, aquí disfrutamos de lugares como la casa de Ana Frank, el Museo Casa Flotante, la iglesia De Duif o el Palacio de Justicia. En todo el recorrido llamaba la atención la inclinación hacia delante de las casas y un gancho en la parte superior, algo que se hace para facilitar la subida o bajada de mercancías o muebles. Un bonito recorrido para ver la ciudad desde otro punto de vista. 

  

Pueblos cercanos. Una vez finalizado el crucero comenzamos el recorrido por los pueblos cercanos. La primera parada la hicimos en Marken, que distaba unos 20 km. de Ámsterdam, pequeño pueblo pesquero, con puerto, canales, iglesias y casas pequeñas con jardín y algunas con palafitos de madera porque el pueblo solía inundarse regularmente. Por entonces el tiempo empeoró bastante, comenzó a llover, aunque eso no hizo que todo ese paisaje se desluciera, al contrario.

 

De Marken nos fuimos a Vollendam, situada en la orilla del lago Ijssel, pueblo de pescadores, destacan sus calles, su paseo marítimo y las numerosas tiendas que podemos encontrar. Aquí comimos estupendamente en un restaurante pesquero típico de la zona.

  

 Entre Marken y Vollendam visitamos una fábrica de quesos, el principal producto de la zona, donde degustamos multitud de quesos de diferentes variedades, además de la explicación del proceso de elaboración de los quesos. Unos deliciosos quesos que, valga la redundancia, hicieron las delicias de los degustadores de queso.

  

Tras comer (no mucho por el empacho de quesos que llevábamos) fuimos a Edam, otro pueblo, como los anteriores, que parecían haberlo sacado de un cuento, contaba con canales, vegetación y casas pequeñas. Tras dar un paseo por el pueblo (el tiempo mejoró y quedó una tarde fenomenal) llegamos a Damplein, la plaza principal, espacio curioso porque parecía como si estuvieras en un tejado. Desde allí se divisa el Ayuntamiento de estilo neorrenacentista. Por el curso del canal se llega a la Iglesia de San Nicolás (Grote Kerk), construida en ladrillo rojo. La Plaza del Mercado del Queso es otro espacio a destacar, en ella podemos ver la escultura en homenaje a los porteadores de queso. Cerca de allí está la iglesia de Virgen María del siglo XV (reconstruida el siglo pasado) en la que sobresale su torre (El carrillón). Pasamos por un cementerio que no agradó a gran parte del grupo y por las casas con enormes ventanas que dejan ver todo el interior (la cultura holandesa es herencia de la época burguesa donde era importante dar a entender que eras de clase alta, por eso los adornos con flores y los detalles cuidados del interior son fundamentales).

     
             

De Edam nos fuimos a la última parada del día: Zaanse Schans, el pueblo de los molinos de viento, que en el siglo XVII llegaron a ser más de 600, ya que fueron utilizados para la construcción de barcos, Holanda en el siglo XVIII se convertiría en una potencia comercial conjuntamente con Francia e Inglaterra desbancando a España y Portugal. Ahora solo quedan algunos molinos autóctonos y otros se restauraron después de la Segunda Guerra Mundial. Además de los molinos, cuenta con casas típicas, una quesería o una fábrica de zuecos, todo rodeado de bellos paisajes en los que el verde y el agua están siempre presentes.

  

 Tras visitar el pueblo y realizar las pertinentes fotos con los molinos, regresamos a Ámsterdam, salimos a cenar por la zona del Ámsterdam Arena y marchamos a descansar puesto que al día siguiente tocaba madrugar para el trayecto final del viaje.

 Día 7. 12-07-19. Colonia- Crucero por el Rin - Frankfurt. Dejamos los Países Bajos para llegar a Alemania. A las 10 de la mañana estábamos en Colonia, lugar donde tomaremos el crucero a mediodía. Así, teníamos varias horas para visitar la ciudad más antigua de Alemania. Teníamos varias horas libres para patear la ciudad. Nos dejaron justo en el símbolo de la ciudad: la Catedral de Colonia, toda una joya arquitectónica de estilo gótico, con más de 150 metros de altura, destaca por el carácter negruzco del exterior debido a la contaminación y a que los materiales son poco resistentes a los gases contaminantes, por ese motivo se encuentra en continua reparación y limpieza. En su interior destacan las ricas vidrieras, los trípticos o un relicario que se cree contiene los restos de los tres reyes magos

 

Tras ver la catedral, paseamos por el barrio antiguo reconstruido casi en su totalidad tras la Segunda Guerra Mundial. Este casco histórico se extiende a orillas del Rin, aquí se encuentra el Ayuntamiento, con una curiosa fachada renacentista. Además, los coloridos edificios y las plazas daban un sentido mezcla de lo antiguo con lo moderno, con mucha gente en los restaurantes y cafés que se extienden por toda esta zona.

También en el casco antiguo se halla la iglesia de Gran San Martín, iglesia benedictina dañada en la Segunda Guerra Mundial, quedando reconstruida con una gran estructura exterior y un interior mucho más austero.

  

No había mucho tiempo para más, de esa forma, nos embarcamos para hacer un crucero por el río más importante del país: el Rin. En esta zona el río discurre por una zona en la que destacan los hermosos castillos que son verdaderos fuertes que vigilan el curso del río. Entre esos castillos está el de Marksburg, castillo que tiene el honor de nunca haber sido destruido o conquistado desde que se construyó en el siglo XIV (debido a la orografía). Vimos un gran número de castillos como el de Sooneck o el de Rheinstein. Otra construcción que destaca fue la estación de peaje de Pfalzgrafenstein. Bonito crucero y muy cómodo.

  

Terminamos el viaje, comimos y nos fuimos al destino final del viaje: Frankfurt am Alain o Franfurt de Meno, llamada así por el río Meno que la cruza y parece darnos la bienvenida. La ciudad es el centro financiero de Alemania, aunque eso no evita que sea una ciudad con un casco histórico y un pasado relevante (una ciudad de contrastes).

Tras instalarnos en el hotel había posibilidad de realizar una excursión con el grupo, algo que declinamos porque al día siguiente teníamos la posibilidad de realizar un free tour puesto que hasta después de comer no nos íbamos. De esa forma nos tomamos la tarde de forma relajada, llegamos a la Plaza Romeberg, el corazón de la ciudad, plaza con bastantes edificios llamativos con dos fuentes: la de la Justicia y la de Minerva. También se encuentra aquí el Ayuntamiento, curiosamente detrás de la fuente de la justicia, que no mira hacia él. Está formado por tres edificios del siglo XV y que se reconoce por las banderas de la fachada. Por la plaza estuvimos tomando algo y viendo la semifinal de tenis de Wimbledon entre Nadal y Federer, que acabaría con la victoria del suizo. El regreso al hotel, ya de noche, fue una buena aventura, puesto que tardamos en localizarlo. 

 

Tanto Andrea, Ruth y Adriana realizaron la excursión con el grupo puesto que viajaban más temprano al día siguiente y no podían aprovechar como nosotros el siguiente día. De esa forma esa era la despedida, daba bastante pena que terminara puesto que habíamos disfrutado mucho en grupo.

Día 8. 12-07-19. Frankfurt. El último día comenzó con las despedidas de nuestras amigas en el Hotel Ramada. Nos dirigimos a la Plaza Romeberg desde comenzaba el tour. Nos explicaron las fuentes, el Ayuntamiento, las casas coloridas de diferentes tamaños, la iglesia de San Nicolás (con un curioso tejado de pizarra), en una esquina de la plaza estaba la Casa Wertheim (casa original de 1600 de tres plantas bastante espectacular por su fachada de entramados y que en la parte de abajo actualmente se ubica un restaurante). Desde aquí comenzamos el tour, realizando la Ruta de la Coronación, desde la Plaza Romberg por la calle Mark/Holgasse hasta llegar a la catedral. El nombre de esta ruta se debe al recorrido que hacían los emperadores alemanes tras ser coronados en la catedral, este recorrido se realiza por calles estrechas con grandes edificios de espectaculares entramados, se pasaba por la Plaza del Pollo (Hunnermark), reconstruida hacía un año y en cuyo centro estaba la fuente de estilo renacentista en honor al poeta Friedrich Stolze. En esta ruta de Coronación o Allstadt también hay algunos museos y muchos edificios con fachadas muy llamativas.

             

Llegamos a la catedral de Franfurt, no es tan grande ni tan espectacular como la de Colonia, pero es un sitio con un gran valor histórico puesto aquí se coronaron los emperadores germanos entre los siglos XIV y XVIII. Esta construcción gótica del siglo XII destaca por el color rojizo de la piedra, aunque curiosamente nunca fue una catedral de forma oficial puesto que nunca tuvo obispo. Esta construcción, como la catedral de Colonia, resistió a la Segunda Guerra Mundial debido a que los aliados las utilizaban como punto de orientación.

Seguimos el tour por el casco antiguo, encontrándonos en el suelo unas pequeñas placas incrustadas en el suelo que miden 10 cm. y ponen el nombre de una víctima del nazismo, contando como fue el trágico final de esa persona. Pasamos por la Casa-museo de Goethe, lugar donde nació y creció el mayor poeta del país. La fachada es digna de ver. A continuación, llegamos a la Plaza Paulsplatz, donde destaca la iglesia de San Pablo, esta es símbolo de la democracia y unidad puesto que aquí se reunió el primer Parlamento elegido democráticamente en 1848.

  

 Esta zona de la ciudad es el centro económico del país, con edificios de gran altura, similar a Manhattan (Franhattan), incluso hay algunos Spiderman ocultos entre sus rascacielos. 

  

La estatua del toro y el oso (hacen referencia el toro a la fuerza y a las grandes variaciones del mercado de valores, mientras el oso hace lo contrario al sentimiento alcista, utilizándose cuando el mercado sufre continuas caídas) y la figura un euro enorme hacen constar el sentido económico de la ciudad.

El tour terminó en lo alto de un rascacielos, en lo que había un bar, desde aquí podíamos tener unas vistas de la ciudad desde las alturas.

 Al terminar nos fuimos a comer rápidamente, tomamos las famosas salchichas (habría sido un sacrilegio ir a Franfurt y no comerlas) con la pertinente cerveza.

Nos llevaron al aeropuerto, uno de los más grandes de Europa, pasando por el estadio del Eintrach, que se encuentra en las afueras de la ciudad.

Llegamos a Madrid ya anocheciendo y al llegar se perdió o nos robaron un móvil que hizo que el viaje nos dejara un gusto amargo. Estuvimos intentando recuperarlo sin suerte. Nos fuimos al hotel que habíamos reservado y por la mañana siguiente regreso a casa.

Buen viaje, muy completo, en algunos momentos cansado, pero la sensación es que ha valido mucho la pena, a pesar de la pérdida del móvil o la cuesta abajo en otros sentidos.










































     





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